Un recuerdo de Jorge Edwards lleva al autor a buscar en varias inteligencias artificiales un extraño verso atribuido a Neruda: «Patria, palabra triste, como refrigerador o murciélago». Las respuestas son contradictorias y, a veces, inventadas. Entre memoria, libros olvidados y máquinas que alucinan, el artículo propone una teoría imposible de probar y concluye, con humor, que la IA también huye de vampiros y murciélagos.