La IA, yo y Neruda
- JUAN CARLOS MERIZALDE VIZCAÍNO

- 18 jul
- 2 min de lectura
Debo confesar que me he vuelto adicto a la IA: la consulto todos los días. Pero hoy les voy a contar el interesante caso de un verso.
Yo calculo que hace unos treinta años asistí a un taller que dictaba el gran escritor chileno Jorge Edwards en la Alianza Francesa. Estoy seguro de que ahí contó la anécdota de que, cuando se hizo amigo de Neruda, gustaba bromearle diciéndole que su mejor verso era: «Patria, palabra triste, como refrigerador o murciélago».
La idea del verso me era clara, pero pude haberlo distorsionado un poco. Con motivo de un artículo que escribí para mi blog, decidí buscarlo en la IA: seguro que, al tratarse de una frase de Neruda, sería de fácil recuperación. Así que utilicé varias herramientas de inteligencia artificial.
Vaya sorpresa.
Una IA sugirió que el problema era mi memoria, que seguramente había inventado la frase, aunque posiblemente no la anécdota.
Otra indicó que el verso no era de Neruda, sino del poeta salvadoreño Roque Dalton.
Una tercera encontró que posiblemente la frase pertenecía al poeta paraguayo Luis María Martínez, aunque su texto dice: «sino buscarle un nombre triste, triste, que huela a ataúd o a monasterio, a crimen, a murciélago o balazo». Pero el refrigerador… ¿dónde está el refrigerador?
Más tarde, otra IA afirmó rotundamente que era de Neruda y hasta lo completó y modificó con este fragmento:
Provincia,
palabra triste,
como refrigerador, como murciélago,
como tren que se va con retraso,
bajo la lluvia interminable
del Sur.
Pero, al pedir confirmación, resultó que todo lo que va desde «como tren» hasta «del Sur» había sido inventado por esa misma IA.
Bueno: si la IA especula e inventa, yo también puedo hacerlo. Yo creo que el verso es de Neruda, y seguramente más largo, pero que se avergonzó de él. Los escritores tienen a veces textos bastardos y procuran hacerlos desaparecer de las colecciones oficiales. Al fin y al cabo, Neruda había escrito el Canto General, y quizá ya no le resultaba demasiado cómodo que le recordaran aquella definición doméstica, triste y bastante poco heroica de la patria.
Mi teoría, desde luego, tiene una pequeña dificultad: no he encontrado una sola prueba. Pero las IA tampoco.
Algo parecido me sucedió con la frase de Juan Montalvo: «El vampiro no es poeta, el verdugo no es poeta, la hiena no es poeta, el cerdo no es poeta: tú no eres poeta, JLM».
Las versiones que me dieron las IA fueron variadas y confusas; la respuesta exacta la encontré acudiendo a nuestros olvidados libros impresos.
¿Tiene usted alguna respuesta a la incógnita que plantea el verso y sobre la cual ya he construido hasta una pequeña teoría conspirativa?
Mientras aparece, solo puedo concluir que la IA huye de vampiros y murciélagos.



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