A partir de una antigua historia sobre la rivalidad entre Conocoto y Sangolquí, este artículo reflexiona sobre la necesidad humana de pertenecer a una tribu y creerla superior a las demás. Desde las pequeñas disputas locales hasta el nacionalismo, el fútbol y las divisiones de América Latina, el texto cuestiona cómo las “pequeñas patrias” alimentan diferencias, odios y fronteras que impiden imaginar una verdadera unidad regional.