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Buenas costumbres en la cama

2 oct
2 min de lectura

A Les Luthiers


(En la esperanza de que alguno de sus miembros lo lea en el cielo —«o en el infierno», corregirá la grave voz de Marcos—).


Existen, aunque usted no lo crea, las buenas costumbres en la cama. Las he escuchado hoy, asombrado, en un podcast español con ochocientas mil vistas en YouTube. Vaya, y yo que estaba seguro de aquella frase de que «vergüenza ni en la cama ni en la mesa». Pues resulta que hay un protocolo en la cama.

El lenguaje del cuerpo es sumamente importante: es decir, en la cama no se pide todo, pero hay que estar muy atento a la reacción de cada persona ante cada caricia. Si ves que algo —aunque sea ligeramente— la incomoda, deja de hacerlo. No des nada por sobreentendido. Puede que el beso francés sea para ti lo más normal, pero la otra persona puede preferir un ligero piquito. Respeta cada preferencia.

Si se trata de una orgía, siempre hay un rango jerárquico y es conveniente tenerlo claro, porque, por mucha gente que haya, siempre deberás ofrecer alguna señal de respeto. En cuanto a la puntualidad, procura no llegar antes, pues el anfitrión puede estar aún en los preparativos; procura tampoco llegar tarde: como máximo, diez minutos de retraso. La razón, en este caso, es obvia. Si eres anfitrión, no estás obligado a mostrar toda la casa: basta con que todos se ubiquen en el lugar del evento.

Ten siempre presente al anfitrión: en estos casos, él marca los tiempos; es decir, debes seguir siempre lo que vaya haciendo. En los momentos previos, no converses ni de política, ni de fútbol, ni de religión, ni de tu familia, no vaya a ser que alguien se incomode: es como una máxima de elegancia. Por educación, procura terminar al mismo tiempo que él: eres su invitado, así que no conviene hacerlo quedar mal.

La paciencia también es tema de protocolo: hay que esperar para saber cuál es tu momento de actuar. Los movimientos deben ser siempre educados y controlados. Siempre hay que esperar a que todos hayan terminado para hacer el gesto de empezar a vestirse. Y aquí hay otro tema fundamental: dónde dejar la ropa. Es un asunto de seguridad y tranquilidad: imagínate salir del lugar con ropa interior ajena.

Creo que ya hemos dado algunos tips para que empieces a estudiar el gran libro del protocolo en la cama, y podrás descubrir muchos detalles que yo, siendo como soy, por pudor siempre omito…

El protocolo se basa, en definitiva, en las palabras siempre y nunca.  Sorprende que se diga que esto era cosa de reyes, cosa de nobles, pero es un tema que, en los momentos actuales, es sumamente necesario. Pues nunca sabemos cuándo nos pueda suceder.

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¿Escribir algo sobre mí sin poner los títulos académicos?  mi hija dice que soy un poco ególotra, tal vez por eso escribo un blog.

 

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