top of page

LA TRISTE HISTORIA DE BELLA AURORA PÉREZ PARA NIÑOS ECOLOGISTAS

24 sept 2019
3 min de lectura

Actualizado: 25 ago

Para Lore.

(Cuento sobre la mesa para niña de cuarto grado que no quiere comer la sopa)


—A nadie convence la historia de Bella Aurora. En primer lugar, ¿por qué un toro negro iba a perseguir a una niña bonita? ¿Por qué iba a matarla y luego desaparecer como humo?

—No me crees. ¡Ja! Verás, yo sé la verdadera historia de Bella Aurora.

—¿Que no está en los libros?

—Pronto estará en una nueva edición.

—¿Qué, la profesora?

—Ella no sabe nada.

Corría más de la mitad del siglo XVII y Quito ya contaba con Universidad, la cual, para mala suerte de este país, formaba abogados. Qué distinta sería la historia de nuestro país si la Universidad hubiera formado gente útil.

Bella Aurora, en realidad, sí era una niña muy hermosa. Una sonrisa suya llenaba de ternura hasta esos sitios sombríos y conventuales del Quito de entonces. ¡Qué niña para hermosa! Estaba enferma (no me lo vas a creer, era por no comer pronto la sopa) y la palidez de su rostro así lo demostraba; pero el tenue marfil sobre su cara no le quitaba hermosura; al contrario, cada día era más bonita. Solo en sus grandes ojos verdes se podía mirar la tristeza de quienes se acercan a la muerte.

Los padres de Bella Aurora tenían hacienda en el Valle de los Chillos y era tan grande que se extendía hasta los comienzos del páramo. En la hacienda de los Pérez, porque así se apellidaban sus padres, criaban toros. Y él era un hermoso toro negro, del cual don Jacinto Pérez, el padre de Bella Aurora, se sentía orgulloso.

—¿Que estos datos no los recoge la historia?

—Yo qué voy a saber, acaso es mi culpa. ¿Vas a seguir interrumpiéndome o vas a dejar que siga contando? Y come la sopa.

Bueno, te decía que era un hermoso toro negro y sucedió lo inevitable. Bella Aurora y el toro negro se conocieron y se enamoraron; hay amores extraños, hay amores definitivamente extraños. Y en este cuento, un becerro negro parecía perro guardián de una niña débil y enferma en el campo. Y Bella Aurora le puso un nombre lindo y secreto, que guardó solo para sí.

—¿Cuál es ese nombre?

—No sé, ya te dije que lo guardó solo para ella.

La niña tendría entonces diez años —sí, tu edad—. La habían llevado al campo con la esperanza de que su salud mejorara. Pero, luego de unos meses y al no mejorar, fue llevada urgentemente a Quito, donde la cercanía de los médicos brindaba alguna tranquilidad a la familia. Pasaron dos años sin que Bella Aurora viera a su toro y siguió empeorando de salud.

Un día que amaneció mejor, sus padres decidieron llevarla a la plaza de toros, pues don Jacinto era uno de los ganaderos que ese día expondría sus animales. El primer toro de la tarde era él: su antiguo becerro negro, su amor extraño, hoy convertido en un gran toro.

Bella Aurora, al ver a su amigo en peligro, lanzó un grito. El toro la miró fijamente, saltó la tarima buscando que ella le diera una caricia. Quería esa pequeña mano sobre su gran testa. Bella Aurora cayó desmayada. Pronto la llevaron a su casa para que descansara.

Pero el toro la buscó infatigablemente por toda la plaza. Finalmente logró huir del entablado, dirigiéndose por el olfato a casa de Bella Aurora. Los caballeros, armados de látigos y espadas, lo persiguieron.

Cuando el toro llegó al patio central de la casa de la niña, esta abandonó su cuarto para ver lo que pasaba. Entonces presenció cómo su padre y otros caballeros mataban a su extraño amor. Bella Aurora cayó muerta en ese instante, llevándose consigo el secreto del nombre, que solo ella y el toro, nuestro toro, conocían.

La gente de ese tiempo prefirió creer esa historia casi demoníaca de un toro poseído persiguiendo a una linda niña blanca. Desde entonces, los toros sienten una extraña fascinación por las hermosas niñas, así que come pronto la sopa, no vaya a ser que un toro se enamore de ti.

La niña miró por breves instantes su plato de sopa y luego repuso:

—Pues prefiero...

—¿Qué?

—Que un toro se enamore de mí.






Comentarios


Sobre mí
DSC_0127 small.jpg
  • Blanca Facebook Icono
  • Blanco Icono de Instagram
  • Twitter Icono blanco

¿Escribir algo sobre mí sin poner los títulos académicos?  mi hija dice que soy un poco ególotra, tal vez por eso escribo un blog.

 

Leer más

 

Suscríbete al blog

¡Gracias por suscribirte!

Contáctame a través de mi correo:

jcmerizaldev@gmail.com

bottom of page